
Por (28-Ago-2011).-Carlos Enrigue Zuloaga
Probablemente con motivo del descarado desaseo con que el Congreso del Estado realizó el nombramiento de Magistrados de varios Tribunales del Estado y de tres consejeros del Consejo de la Judicatura, el señor Óscar Benavides realizó declaraciones que me interesa controvertir.
Independientemente de los errores voluntarios o involuntarios, del proceso de nombramiento, de su legalidad y la innegable partidización del proceso, resultaría injusto condenar a muchos de los elegidos, que considero son personas adecuadas para los puestos para los que fueron elegidos.
El señor presidente de Coparmex justamente indignado manifestó su oposición, lo curioso es que en lugar de indignarse con los diputados que fueron los causantes del festejo, arremetió ¡contra el Consejo de la Judicatura!, lo que me hace considerar que la actuación diputadil no fue lo que lo indignó, sino que el líder actúa para complacer a los aparentemente perdidosos que son el Gobernador y el Presidente del Poder Judicial, que desean la desaparición del consejo y que de alguna manera participaban en la rebatinga.
Todo esto me hace recordar que Ambrose Bierce decía que “la política es el medio de ganarse la vida preferido por la parte más degradada de nuestras clases delictivas”. Es por este motivo que deseo exponer las razones por las que opino en contrario, lo que haré hasta donde me permita este espacio.
El consejo nace fundamentalmente para administrar los recursos materiales del Poder Judicial, cuestión que desde el principio no se dio y así el Supremo Tribunal conservó su cuerpo administrativo, el Administrativo y el Electoral formaron el propio y el consejo formó el suyo para su propia estructura y la de los juzgados que dependen del mismo.
Me parece absurdo que haya cuatro directores de todo, cuando uno de cada tema bastaría, pero así lo planearon quienes lo crearon. Con alguna oposición podría modificarse, creando un solo cuerpo administrador de todo el Poder Judicial y se lograría un gran ahorro económico.
El punto fundamental de la acción del Consejo fue el nombramiento de jueces y secretarios, labor que antes de su creación correspondía al Supremo Tribunal y que tenía el problema que los magistrados revisaban las sentencias de los jueces que ellos mismos nombraban, lo que permitía la posibilidad de que los jueces quedaran bajo la tutela y de la complacencia de sus dueños -lo que sucedería si desapareciera el consejo-. Con la creación del Consejo se separaron las dos funciones, los magistrados revisaban las sentencias y el Consejo los nombramientos de jueces y secretarios; así está regulado actualmente, aunque yo lo considero inadecuado ya que en mi opinión el Consejo no debería nombrar los jueces, ni los diputados deben nombrar a los magistrados; el Consejo es un órgano administrativo, no jurisdiccional, y lo que los diputados deben hacer, aunque ellos no lo sepan y crean que su labor es hacer leyes, es vigilar el gasto del Gobierno, que proviene de nuestros impuestos, y sólo después hacer leyes si son necesarias; entonces ninguno de los dos está preparado para nombrarlos.
Qué hacer, pues transparentar el procedimiento. Que los magistrados, de entre los jueces que lleven un tiempo en la función, elijan a los nuevos magistrados, y que los jueces, de entre los secretarios, elijan a los nuevos jueces, y así sucesivamente, lo que fortalecería naturalmente el servicio civil de carrera y, si me permiten una sugerencia adicional, pregunten a los funcionarios judiciales cómo se auto regularían.
Así el Consejo administraría los fondos de todo el Poder Judicial, lo que es su trabajo, y vigilaría al personal de todos los cuerpos colegiados. Y los tribunales harían justicia, lo que debe ser el suyo.
Desde luego que haría mucho bien tener leyes comprensibles y sistemas de juicio razonables, sin tratar de imponer procedimientos por moda y entender la complejidad del Poder Judicial y del sistema de justicia que, por otra parte, considero que si se hace de forma prudente y consensuada sería lo único que puede sacarnos de la actual situación que vive el país, por lo que creo inconveniente eliminar el Consejo.
Notario Público, ex integrante del Consejo de la Judicatura de Jalisco.
Se invitó también al espacio dominical En el Debate a Óscar Benavides, presidente de Coparmex Jalisco, pero la agrupación declinó, por el momento, abundar en este tema.


















